El cerebro es un órgano que ocupa un lugar de mucha prioridad en la jerarquía de dominancia energética, esto dio lugar al concepto de «selfish Brain» o cerebro egoísta, por el cual se entiende que en la busqueda de asegurar ese suministro el cuerpo puede adoptar estrategias que puedan incluso ir en perjuicio de la salud general del organismo.

 

Si adoptamos un pensamiento lineal podría parecer que si tenemos una cantidad muy elevada de azucar en sangre va a ser mas facil asegurar que al cerebro no le va a faltar energía, sin embargo los mecanismos sistémicos de regulación y adaptación al entorno nos presentan una realidad muy diferente.

Esto es importante, siempre que una sustancia se mantiene elevada y constante en la sangre, el cuerpo reacciona disminuyendo la sensibilidad de los receptores a esta sustancia, esto es lo que da lugar a los ritmos que gobiernan la vida.

La glucosa y su sensibilidad en el cerebro no es diferente de esto, de manera que si mantenemos unos niveles altos y constantes de glucosa en sangre, a base de ingerir ciertos alimentos, se perderá sensibilidad a la misma y por lo tanto capacidad de introducir energía al cerebro.

Y no solo esto sino que se creará un terreno idóneo para dar lugar a un circulo vicioso que se retroalimenta, porque al ser menos sensibe el cerebro necesitará mas cantidad de glucosa, esto generará conductas de aumento del consumo de alimentos con alto contenido en azúcares rapidos. Esta elevacion de azucar a su vez disminuirá aun mas la capacidad del cerebro de utilizar la glucosa.

Este es un mecanismo que esta presente en numerosas patologías crónicas, y revertirlo es el primer paso para normalizar el metabolismo del cerebro sin el cual recuperar la salud no es una posibilidad.

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